Este año 2021, ha sido un año de esperanza en la lucha contra el COVID 19. No solamente por la vacunación, sino que para Ecuador ha sido el año de los sueños y de los nuevos horizontes en materia deportiva.
Tokio nos ha regalado a la fecha dos medallas de oro, una de plata y dos diplomas olímpicos. Realmente es la mejor presentación del Ecuador en toda su historia. El orgullo ecuatoriano ha sido engrandecido por sublimes heroínas como Richard, Neisi, Tamara, Angie y Alfredo, además de todos los casi 50 deportistas que están presentes en la villa olímpica. Todo esto trasciende el espíritu deportivo y nos invita a creérnosla como nación próspera.
El sentido del éxito no se mide solamente por las palabras o las buenas intenciones, sino por los resultados. Y para que esos resultados se alcancen hay trabajo y más trabajo, hay esfuerzo en el día a día, pero también existe un plan y recursos necesarios.
El ejemplo olímpico debe ir más allá de las medallas y el reconocimiento, obviamente debemos hacerlo y de manera especial y altiva, pero el mensaje que queda marcado es aún más profundo.
Nuestro país necesita de más héroes, en las empresas, en el gobierno, en las universidades, en el sector del transporte, en el turismo, en la agricultura, en todo lugar donde se realice actividad productiva, necesitamos de nuevas heroínas que al igual que aquellos que demostraron ser capaces de cambiar nuestra realidad en Tokio, sean capaces de romper paradigmas en la realidad actual de nuestro país. Más allá de las olimpiadas, tengo esperanza y fe en nuestra generación y en las que vienen porque la única manera de cambiar las cosas es siendo diferentes y empezando el cambio, desde nosotros mismos con mentalidad ganadora y creer que somos capaces y lo vamos a conseguir.
Leonardo Izquierdo Montoya
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