Yo, tú, él…

No creo que el camino esté escrito, no creo en el destino ni en la casualidad, no creo en la suerte ni en el karma, no creo ni en el ying ni en el yang… creo en ti y creo en él, creo en nosotros, vosotros y ellos.

Tú, como individualismo, como unidad, como ser perfecto y único, tienes todo lo necesario para ser feliz, pero también todo lo necesario para autodestruirte. Puedes elegir que camino seguir… y sí, ya lo sé, tú eres tú y tus circunstancias, pero éstas no determinan, condicionan, y como tal puedes negociarlas.

Él, como ente externo, como ser al que amar, odiar, aceptar o repudiar. Como compañero de viaje, no como destino, con quien caminar a su lado, no a quien seguir los pasos, con quien hacer camino al andar, no a quien buscarle el rastro, con quien quitar las piedras del camino y no a quien ponerle la alfombra roja.

Nosotros, vosotros y ellos, como colectividad, como masa organizada, como fuerza imparable ante el universo. Como estorninos y no como gansos, libres pero juntos. Como lobos y no como ovejas, colaborando por un objetivo y no siguiendo al pastor. Como tortuga no como liebre, pausada, pero con la mente clara.

¿Y yo? He odiado y repudiado, he sido oveja y sobre todo liebre. He puesto la alfombra roja a quien no se lo merecía y he tirado piedras a quien solo quería ayudar. He aprovechado cada oportunidad, he aprendido y rectificado. Afronté la vida como si fuera a morir mañana, pero afronté cada mañana como si hubiera nacido ayer.

Victoriano Suárez Álvarez

victorianobenigno@gmail.com

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