Volver aquí

Loja es una ciudad plena de secretos. Cuatro siglos y medio de quehaceres humanos han dejado sus huellas en este pequeño valle. Ideas, sueños, esperanzas que pasan veloces perdiéndose en el tiempo y en el olvido. Sólo permanece inamovible el amor por el arte en todas sus formas. El jueves 15 de mayo una nueva muestra del talento y la camaradería de los artistas lojanos tomó forma material en el Teatro “Bolívar”. Bruno Paladines, dejó por esta noche sus tareas científicas y de conservación y asombró brindando calor y alegría, con las canciones excelentes que desde hace algunos años ha creado, a un público aterido pero atento. Uno más de esos secretos que Loja tiene bien guardados y que en el momento necesario saca de la manga cuando sus ciudadanos más lo necesitan, cuando todo parece estar tomando la senda del desastre, cuando olvidamos que todavía hay posibilidades y muchas cosas buenas.

La situación actual de la ciudad, aun siendo deprimente, no se compara con la situación desesperada de la provincia. Nos encontramos cercados en todos los puntos cardinales. Chaguarpamba y la vía a la costa han llegado al colapso total, la carretera a Cuenca acumula fallos en la parte que nos corresponde, el tránsito a Zamora queda reservado a los temerarios y la guitarra en Macará suena opaca, silenciada por tantos derrumbes.

Si se pudiera contagiar a nuestras autoridades el talento, el entusiasmo y la buena voluntad de nuestros artistas, si con el claro cantar de una guitarra se pudieran derrumbar los muros de piedra y barro que nos detienen -como alguna vez lo hicieron las trompetas de Jericó- sí se escuchara ese llamado a “volver aquí” de Bruno Paladines, a lo mejor, tal vez, nuestra suerte sería otra. Y quién sabe, puede suceder que en el norte centralista se abra una puerta a todo el arte, la ciencia y la cultura que Loja puede ofrecer.

Carlos García Torres

cegarcia65@gmail.com

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