Vivir de la política

Con una expresión que entusiasma, se dice que la política es el arte de servir al pueblo y que los políticos son los predestinados para poner en práctica este romántico enunciado (romántico por el amor que los ungidos tienen por sus electores).

Pero, en la praxis, la realidad es completamente diferente. Es cierto que hay políticos repletos de buenas y nobles intenciones de ganar una elección, porque han hecho un análisis profundo de la situación en la que se desarrollan los pueblos y sus habitantes y quieren, en lo que sea posible, revertir esa situación hacia una realidad algo halagadora.

Sin embargo, hay otros que se postulan como candidatos, a veces sin siquiera importar por qué partido lo hacen, porque la ideología no cuenta, lo único que quieren es llegar para acomodar su situación económica. No de otra manera, se observaría, por ejemplo, en la Asamblea, cómo, tras ganar un proceso eleccionario, haya varios asambleístas que, sin ningún pudor, se cambian de camiseta, arrimando su hombro en los partidos y movimientos de mayor prestancia.

Ayer se realizó el proceso eleccionario para renovar gobiernos seccionales, vocales del CPCCS, y Consulta Popular. Ha llamado mucho la atención cómo, durante la campaña, para ganar votos, los candidatos, utilizando las redes sociales, se despojaron de la vestidura de personas sensatas que antes solían convencer a sus electores con discursos entusiastas en los que exponían sus planes de gobierno y de cómo buscar nuevas alternativas para procurar una mejor vida a los ecuatorianos. Ahora observamos a postulantes que atentaron contra el trabajo que hacen los payasos, para convertirse en malos imitadores, con actitudes y expresiones que cayeron en el plano de lo ridículo y lo grotesco.

Es indudable que, para muchos, la política se convirtió en su trabajo, en su modus vivendi. Parece que se acostumbraron a la vida fácil. Por eso buscan de manera permanente la reelección, para seguir convenciendo a sus electores y continuar disfrutando de lo que la política les ofrece. Ya estamos con nuevos alcaldes, prefectos, concejales, etc. El pueblo espera mucho de ellos, ojalá no continúen los arrepentimientos y decepciones.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *