¿Queeeé? ¿Otro más? Sí pero no ha llegado con los deportistas y fanáticos que fueron al mundial.
Ahora hablan de la variante Kraken del COVID 19 que ya está en Norteamérica. No hay para qué temer. “La constancia se vuelve carne.”
Tantos virus, del Sarampión, de la Tifoidea, Viruela, Bubónica, Virus de la Desentería (llamada por nuestros antepasados, Huicho), Virus Aviar etc. Etc. Cucos que de una u otra forma hacían temblar hasta “al señor de buena cara y buen zapato.”
Dicen que el Virus del Camello no es tan temido, si por un acaso osara llegar a nuestras playas, no hay para qué asustarse. Vivimos el virus ovejuno toda una década con todas sus plagas, algunas todavía sobreviven y sueñan en los tres siglos de robada existencia. “Sueños de perros” diría mi compadre, pero que de salvarnos, nos salvamos. Adormecidos como estábamos por la burundanga de la ‘robolución’ casi nos dejan verisnolis, irquis, pilcho de bolsillos. La naturaleza es grande y el poder de sobrevivencia nos hizo comprender que “cuerno consentido es dos veces cuerno” y los polvitos de mama Celestina funcionaron tal cual salvaron a la Condesa de Chinchona, ese polvito lojano.
Para todos estos males, la ciencia nos entregó la contra, pero para la “Ameba come cerebros”, no. No hay cura, hay prevención.
Despierte, edúquese, lea, piense, grite si no está de acuerdo. La revolución cultural es el camino para respetarnos y caminar juntos al éxito.
Jaime Vinicio Meneses Aguirre