Un país dividido, complejo, y sumido en la desolación y la desconfianza, ayer volvió a las urnas.
Un panorama particular se visibilizó en Loja, para algunos esta elección comprendió el final de una carrera política, su ciclo evidentemente se cierra a pesar de sus intereses. Para otros el inicio de esta carrera inicia, y aunque el horizonte sea incierto, seguro las intenciones se manifestarán en dos años.
Por otro lado, a gusto de muchos y pesar de pocos, las estrategias, los discursos y los mítines se terminan; Loja vuelve a una plena normalidad.
Sin embargo, el destino de parroquias, ciudades y provincias, desde ayer tomó un nuevo rumbo, el post electoral inició.
Hoy la ciudad y la provincia se supone que respira nuevos aires, pero, aunque se adviertan cambios y progresos, la realidad poco permuta.
Un gobierno en funciones que da muestras de ineficiencia, la migración en su más alta ola desde el 90, y una realidad que nos acosa con inseguridad, violencia, y muerte. Esto es el continuismo, que en la práctica electoral también hubo casillero y candidatos que representaron a ello, el oficialismo.
La tendencia contrapuesta, se presentó con la opción progresista, opción que no muere, que no termina, y que, al contrario, da señales de fortaleza con cuadros nuevos. Las alcaldías, prefecturas, concejalías y parroquiales así lo muestran.
Serán 4 años de nueva gestión, el país ayer hizo su parte, el electo desde mañana tendrá que hacer la suya. Solo se espera que cada acción y decisión sea por el bien del pueblo.
Jorge Ochoa Astudillo
jorge8astudillo@gmail.com