Verdades a medias

La Política demuestra lo que Maquiavelo desarrollaba en su obra, y es que es fácil hacer creer al pueblo una cosa, pero es muy difícil hacerles persistir en esa creencia.

En un inédito “monologo de dos personas”, el tolerante, prudente y sereno presidente Lasso, paradójicamente hablo de conspiración, complot, mafias, crudeza y rudeza contra lo que él a su percepción considera “la maldita corrupción”, y armonizó a poner mano de hierro (pero inteligente) contra la delincuencia.

Todo esto en medio de la filtración más grande de secretos financieros publicados, una nota periodística mundial divulgada por el Consorcio Internacional de Periodista de Investigación y que involucra al presidente ecuatoriano. Los Pandora Papers, trasciende mundialmente con serias acusaciones solo equiparada a la publicada por el equipo de investigación Spotlight, del Boston Globe en el 2001.

Lamentablemente la entrevista, más allá de desarrollar y ampliar el debate en el tema concerniente, se prestó para otorgarle al presidente el derecho a la defensa, a todas luces, sin cuestionamientos y sin opción a la repregunta o a la réplica inmediata.

Su argumento de facto es una y otra vez, “no importa donde se tiene el dinero, sino de donde proviene éste”. Sin embargo, para las leyes tributarias, ecuatorianas y sobre todo para el ejercicio público y político SÍ importa, y eso es lo realmente cuestionable.

El peso de la mentira siempre sobrepasará a la levedad de la verdad, por su lado la justicia deberá actuar con necesaria independencia, y la conciencia de 17 millones deberá hacer su propio juicio. Y es que se puede engañar a todos durante algún tiempo; o engañar a alguien por siempre; pero nunca se puede engañar a todos para siempre.

Jorge Ochoa Astudillo

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