En esta ocasión, mis apreciados amigos, como había sido costumbre de otras épocas y gobiernos, no se brindará la clásica copa del espumoso champagne y se dirá, adoptando cierta actitud escurridiza, que los derroches de ayer son historias de épocas pasadas. Esta vez la mesa no quedará servida. El gobierno de Lenín Moreno entrega una economía con un alto nivel de endeudamiento, obligaciones que tendrán que pagarse puntualmente a los acreedores internacionales. Es la historia de siempre unos gastan, despilfarran los dólares y otros sencillamente están condenados a pagar el latrocinio y rapacidad de sus antecesores… O cándidamente nos quedará la satisfacción de mirar los fajos verdes y relucientes de billetes tan sólo en TV… Ojalá, con el gobierno de Guillermo Lasso, las cosas cambien y los pillos, los sinvergüenzas de levita, que ahora andan sueltos por el mundo gozando de dineros mal habidos paguen sus atracos aunque aquello resulte una quimera o en pocas palabras: pedir peras al olmo…Siempre pagan justos por pecadores. Es el costo por vivir en republiquetas aprendices de aquello que llaman democracia ¡Qué cosas! Es bueno señalar que el nuevo mandatario ofrece honradez y trabajo en la dura tarea de gobernar, creo si todos los ecuatorianos colaboramos con este noble propósito, lejos de ambiciones personales, propias de politiqueros de viejo cuño, podemos encontrar cambios sustanciales en el quehacer político. Manos a la obra, que buenos réditos nos proporcionará… Es la hora, como decía William Shakespeare, de ser o no ser, esa es la cuestión (‘To be, or not to be. Thats is the questión’).
José Benigno Carrión M.
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