
En estos últimos tiempos, mi amado Ecuador pasó de ser de una isla de paz a un país violento, inseguro y se convirtió en paso obligado de estupefacientes de traficantes de Colombia y Perú, lo que ha puesto en grave riesgo la seguridad física y económica de los ecuatorianos.
Esta situación ha originado que se desarrollen en forma alarmante bandas criminales, pandillas que pertenecen a los carteles internacionales de la droga, en cuyas organizaciones delincuenciales tienen una verdadera estructura de mando para actuar en el momento justo y cumplir órdenes de los capos de la droga.
El descalabro del país tiene su origen en los desaciertos que se cometieron en los gobiernos que se han sucedido en el Ecuador y en el actual, por los actos de corrupción descarados que dejaron en banca rota a la economía del país.
Opino, como cualquier ciudadano que le duele ver cómo su patria se debate en el más grande infortunio, entre promesas de campaña incumplidas, un desastre económico que ha incidido en la desnutrición de nuestros niños y en el incremento de los cinturones de miseria.
Cuando estamos cerca de la segunda vuelta electoral entre los candidatos que van al balotaje, es necesario reflexionar nuestro voto seriamente y no sufragar visceralmente, sino pensando en los alto ideales de la patria, que nos devuelva la seguridad política y financiera, desterrando la corrupción, el vandalismo y eliminando de raíz el terrorismo, para que cada uno de nosotros y nuestros hijos podamos vivir y andar libremente por las calles y avenidas del Ecuador sin temor a ser asesinados.
Luis Muñoz Muñoz