La vacunación VIP es la más reciente muestra de que no estamos preparados para cumplir ni respetar normas establecidas, esto se da por factores culturales, políticos, económicos etc. Todos los días, en cada espacio en que nos movemos, somos testigos de la cultura del privilegio. Es verdad, estamos rodeados de normas inútiles, y mal diseñadas; muchas parecen pensadas para crear “dificultades”, para que alguien nos ofrezca “soluciones”; al seguirlas todo se vuelve, engorroso, mientras vemos a otros obtener lo mismo con una facilidad sorprendente. La vacunación contra el covid es un ejemplo de esta lógica. En ella podemos ver algunas formas de privilegios, tratos diferenciados claramente indebidos que contravienen nociones mínimas de justicia. Aprovecharse del cargo público, es algo usado de forma permanente como un diferenciador social que otorga privilegios, así como un trato excepcional injustificado. Periodistas vacunados a cambio de favores, grupos de elite, amigos y otros personajes han sido privilegiados, mientras tanto el pueblo común y corriente tiene que esperar en muchos casos angustiados e ilusionados por la tan ansiada vacuna que en estos momentos se encuentra en planes de ser adquirida. Todo esto nos da idea de que vivimos en un entorno que premia al tramposo, al oportunista y a los que han secuestrado a nuestra sociedad, invito a despertar y exigir que se terminen los privilegios y que todos seamos tratados con igualdad, justicia y equidad.
Marco A. González N.
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