Desde la luz del primer día de nuestra vida, hasta el último aliento de la misma, debemos construir el camino largo y luminoso de libertad. Sin libertad… no hay vida, sin libertad… no hay esperanza. Vivimos en la medida en la que hemos aprendido a ser libres, pero se muere cada instante que dejamos de luchar por nuestra libertad.
Para alcanzar una vida plena, hay que construirla en libertad -para alcanzarla- hay que buscar el camino de la resistencia y no doblegarnos ante la corrupción, opulencia y los desenfrenos del poder producto de la fatuidad del vil metal.
El dinero es simplemente un valor de compra y de satisfacción suntuaria, la felicidad no se alcanza con la acumulación del dinero; son otros los valores que nos ayudan a luchar por la vida en la libertad: la dignidad y la capacidad de levantar nuestra frente y resistir los embates de la corrupción, la politiquería y los caprichos de la oligarquía.
La humildad siempre será un referente de la grandeza popular, un mendrugo de pan no significa debilidad, si desigualdad, pobreza y opresión, pero al margen de esta realidad, el pueblo resiste, enfrenta, disiente y lucha por su libertad, no por vivir una vida artificial que la adornan los euro-dólares de la miseria humana.
Sigamos luchando por encontrar la libertad y poder disfrutar de una vida digna, no importa que el poder aparente un triunfo, eso es simplemente una falsa ilusión que, desaparece, cuando nos ilumina la verdad; para que esto suceda les deseamos: …buen viento y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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