Una tarde de adrenalina en la zona de descarga del Centro Comercial

El sitio de venta de artículos se torna en un peligro cuando un vehículo municipal va a la zona a llevar basura.

El vehículo municipal agita a los vendedores, especialmente los que están cerca de los contenedores.
El vehículo municipal agita a los vendedores, especialmente los que están cerca de los contenedores.

El carga-frontal municipal, un recolector de basura de gran tonelaje, llegó a las 16:00 de este martes 29 de diciembre de 2020, a las calles 10 de Agosto y Eloy Alfaro. Un juego de luces fue el aviso que entraría al espacio donde alrededor de 60 adjudicatarios comercian diferentes productos. 

Afluencia masiva de consumidores

El espacio, denominado zona de descarga, ubicada en la parte occidental del Centro Comercial, fue asignado en meses anteriores a los vendedores. La intención del Municipio fue que expenda allí la gente que se dedicaba a ejercer esa actividad en forma ambulante.

 La atención se da todo el día. Son cientos de consumidores los que van allí a adquirir frutas, hortalizas, verduras, plátanos, guineos, entre otros. Todo transcurre bien hasta que en horas de la tarde un pesado vehículo, tras encender sus luces, entra hacia el lugar, poblado de vendedores y compradores, entre los que se mezclan niños.

Tras abrir las puertas, el carro empieza a rodar lentamente, entonces, se activa el ajetreo de los adjudicatarios que ponen a buen recaudo parasoles, cajones, estantes, para que se deslice por allí, en una longitud de 100 metros, el recolector público.

A su paso, va dejando humo, ruido e incertidumbre en los presentes. Dos funcionarios municipales van abriendo paso al automotor blanco, que rueda con las luces encendidas y que en su parte superior, sobre la cabina del conductor, lleva una especie de tenazas con las cuales agarra los contenedores.

Desconfianza y miedo

La gente queda viendo al automotor, con desconfianza y hasta con miedo, hasta que pasa por cada local y tras aquello retorna la aparente calma a una parcialidad que se movió poco. No así en el sitio donde se encuentran los contenedores repletos de basura.

Allí la adrenalina de los vendedores fluye porque en un santiamén deben retirar locales, cobertores, productos para que pase al sitio el enorme carro de las luces encendidas y la especie de tenazas negras que avanzan a su objetivo.

“Esto es de todos los días”, dice una vendedora de plátanos, mientras las tenazas atrapan al contenedor y lo elevan como trapo por los aires hasta verter su contenido en una enorme concavidad del carro…. Papeles, desechos, fundas con basura caen a los lados sobre la superficie, cerca de los puestos de las vendedoras que se limitan a ver la acción del carga-frontal.

Tras recoger la basura, que depositan allí los adjudicatarios del Centro Comercial, el automotor retrocede un poco y se va por la calle Rocafuerte, sin decir un ‘hasta mañana’. Total, no hace falta porque, igual, al otro día, los adjudicatarios lo volverán a ver todo él imponente, blanco, con las luces encendidas y con las tenazas avanzando hacia los contenedores verdes y negros de allí.

‘El área de maniobra debe estar libre’

El concejal Pablo Burneo Ramón dice que el sitio donde están instalados los vendedores, en el área de descarga, tiene unos horarios específicos de ocupación y que para la tarde debe estar libre el área de maniobra del camión de carga-frontal y así “evitar riesgos para los ocupantes, vendedores y compradores”.

Acota la autoridad que esta ocupación es de carácter temporal hasta que la administración municipal desarrolle la infraestructura física que acogerá a estos y otros vendedores, “conforme sea posible y en función de las necesidades de operación del mercado Centro Comercial en sus áreas específicas”, precisa.

CLAVE

Al menos 60 adjudicatarios ocupan la zona de descarga.

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