Una lucha que las mujeres no deben librar solas

La celebración del Día Internacional de la Mujer, tiene múltiples significados para quienes lo conmemoran. Para algunos, se trata de un motivo para celebrar los avances en ruta de la equidad y un espacio para subrayar la importancia de que las mujeres ocupen roles prominentes en el quehacer socioeconómico del país. Para otros, será un día para levantar la voz y denunciar la inequidad que todavía persiste y la inaceptable violación a los derechos de la mujer.

Pero independiente de lo que usted celebre este día, la lucha por los derechos de la mujer fue precisamente la génesis de lo que se conmemora el 8 de marzo. Aunque se celebra oficialmente por las Naciones Unidades hace 46 años, la celebración se remonta al 1910, cuando en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas se sugirió la recordación anual.

En marzo 8 de 1917, cuando las mujeres lograron derecho al voto en Rusia, el día quedó fijado y fue adoptado por diversos países hasta que las Naciones Unidas lo reconoció formalmente en 1975.

Lo que muchos aún no ven es que esta es una lucha que las mujeres no deben librar solas. La batalla nos toca a todos y para enfrentarla tenemos que educarnos, ser empáticos y entender por qué es importante la equidad de género. Eso conlleva internalizar el que las mujeres tienen que disfrutar de los mismos derechos y oportunidades que los hombres. También requiere reconocer que esa paridad no es capricho ni moda, sino que está estrechamente vinculada al desarrollo sustentable de una sociedad.

El reto para todos es reconocer que el esfuerzo por lograr un mejor balance en cuanto a la equidad de género no se limita a un día, ni a una semana. La asignatura pendiente es lograr que las voces de las mujeres, y la lucha por sus derechos, sean proyectadas y escuchadas de manera consistente. Esa es la gesta que todos debemos abrazar.

Andrés Sigcho O.

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