Un tirón de orejas

Sectores ciudadanos que han estado con ojos mudos, pero no ciegos, lamentan que al interior del Cabildo lojano, hay constantes enfrentamientos, roces, pugnas, dimes y diretes, incidentes y figuretes. Es decir, el Cabildo convertido en un espacio donde es más posible la discordia que la concordia. Lo comparan con el centro comercial, donde siempre hay desorden, peleas y agresiones callejeras.

“Hay tantas necesidades como para enfrascarse en problemas netamente administrativos”. “Los ediles deben dar respuesta con ordenanzas y modelos de gestión”, “Perciben buenos sueldos y nada”, se ha dicho. También se advierte “estos dimes y diretes entre el alcalde y los concejales pasan factura a las parroquias y a la propia ciudad de Loja”. Además, está bien fiscalizar “agua clara, lava bien la cara”, lamentablemente “el mono nunca mira su rabo por mirar el rabo ajeno”. Por eso sugieren que el pueblo de Loja debe darles “un tirón de orejas” a todos, porque estas pugnas le hacen mucho daño a Loja. Un comedido soltó una idea, que el tirón de orejas sea en las urnas para quienes están buscando la reelección o ser alcalde por no tener ocupación.

La valoración ciudadana recogida por la prensa local, pone en entre dicho la gestión de algunos concejales, que no han respondido a su elección como pensadores del desarrollo o crecimiento del cantón, sino como azuzadores del lamento, la crítica, la confusión, como “francotiradores” para “cazar” al “pato”.

Aunque el tema ya se lo ha gritado mucho, vale vencer el pronóstico negativo e insertar, un hilillo de esperanza para que en este 2022 el alcalde y concejales, procuren acercarse entre sí y juntos pensar en la prosperidad futura de Loja.

Lo importantes es que algo cambie con el “tirón de orejas” sugerido y no sigan abusando del pecado original de los lojanos, la conformidad.

Adolfo Coronel Illescas