Ulises y Richard

Con genialidad cuenta Homero, en la Odisea, la travesía de Ulises para regresar a su natal Ítaca, después de haber ido hasta Troya al rescate de la deiforme Helena. No importan los impedimentos, humanos o divinos, Odiseo regresará a lado de su fiel Penélope, acosada siempre por aquellos que se decían amigos del héroe griego, rico en ardiles.

En el fondo es un hermoso canto a la voluntad humana. Son muchos los avatares que el mítico personaje deberá superar. Está, por ejemplo, la ira de Poseidón, que moverá todo lo que esté a su alcance para impedir el retorno del itaqués.

¡Un simple mortal debe enfrentar la cólera de un numen morador del Olimpo!

Sin embargo, al final, consigue regresar a casa.

Pero los héroes son una constante el devenir humano. Allí está el ejemplo de Richard Carapáz, ese carchense de oro que, en una reciente entrevista, comentaba cuánto le cuesta la ausencia y el distanciamiento permanente de su familia. Igual que Ulises, añora a su esposa y a sus pequeños hijos. Después de recibir la medalla olímpica decía que ese triunfo le pertenece. Y tiene razón. El Estado ecuatoriano no lo apoyó nunca, como no lo hace con el emprendedor o el estudiante.

En el fondo, su triunfo se debe a su enrome voluntad que es una de las mejores características de los ecuatorianos. La decisión de no amedrentarse ante la vida, a pesar de las circunstancias, es, sin duda, el mayor valor de nuestro pueblo.

Gabriel U. García T.

@gulpiano1