Tulio

Su recuerdo está en mi memoria desde la temprana infancia. Fue mi vecino toda la vida, compañero de trabajo y amigo. Solía visitarme en la oficina para tomarnos un café. El silbo delataba su presencia. Con una sonrisa, animaba la charla. Le gustaban mucho las camisas manga corta. Solo cuando el frio era extremo se ponía una chaqueta. Seguramente, los brazos desnudos, lo dejaban tocar con mayor libertad la guitarra, su segunda amada, pues la primera, sin duda, fue siempre Raquel, la “Muñequita morena”.

Trabajó duro para brindar a Loja un espectáculo, sin precedentes, por su cincuentenario en la vida artística. Recuerdo que, con ilusión, hablaba de Max Berrú, ese gigante nacido en Cariamanga y pilar fundamental de Quilapayún. Pero, como la vida es traicionera, no pude acompañarlo esa noche. Sin embargo, no se resintió, al contrario, siguió visitándome. La última vez fue hace poco más de un mes. Subió para contarme que estaba preparando un video para su hermosa canción “Pequeñita ciudad”. Sabía que era un himno para los lojanos y quería que las nuevas generaciones también la adopten.

Pero la Parca, esa miserable que persigue a la gente buena, se lo llevó. Sin embargo, no podrá arrebatarnos su obra musical, poética, fotográfica. ¡Qué hermoso trabajo hizo en un libro sobre las orquídeas de Loja!

La pandemia se lleva mucha gente buena: Tulio Bustos, Víctor Carrión, Jimmy Arias, Wilmer Espinosa. En fin, tantos buenos lojanos.

Gabriel U. García T.

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