Todos somos Ecuador

El domingo 11 de abril, la política ecuatoriana, dio un giro radical. Luego de 14 años de un sistema calificado por sus mentores como socialismo del siglo XXI, o gobierno progresista, en las urnas, el pueblo ecuatoriano puso fin al correísmo, para darle la bienvenida a un gobierno de derecha, que, por razones obvias es de antagonismo evidente.

El correísmo, para sus seguidores, fue la décima maravilla del mundo y estaban convencidos de que su candidato Andrés Arauz, iba a salir airoso, porque su anhelo era “recuperar la patria”. Para sus detractores, el correísmo ha sido el peor castigo que le ha caído a la patria. Juzgue usted, amigo lector, quién tiene la razón.

Al margen de estas consideraciones, luego de una campaña electoral con restringida presencia en calles y tarimas de los dos candidatos y sus seguidores, por el problema de la pandemia, pero con sobrecarga de mensajes en las redes sociales, promocionando a los dos aspirantes presidenciales, exaltando sus méritos y echando al piso los de su rival, del cual magnificaron sus errores, diciéndose cosas muy feas, quizá valiéndose del principio de que “en elecciones todo se vale”.

Hay un triunfador, Guillermo Lasso Mendoza, de la coalición Creo- PSC. Me parece para el aplauso que el candidato perdedor, a poco de conocer los resultados que sepultaban sus aspiraciones, se haya dirigido a Lasso para felicitarle por el triunfo y desearle los mayores éxitos en su gestión, por el bien del Ecuador.

Ahora debemos comprender que la campaña terminó, y que los odios y resentimientos, a veces entre miembros de una misma familia o amigos, que piensan diferente, deben terminar. Todos, olvidándonos de nuestra tendencia política, debemos pensar que hay un solo partido político que se llama Ecuador y que, en este momento, “todos somos Ecuador”, para trabajar juntos en procura de sacar al país de la difícil situación económica que se encuentra,  y de la no menos preocupante crisis sanitaria que sobrellevamos.

No esperemos milagros del gobierno que arrancará el 24 de mayo. Si todos arrimamos el hombro, a lo mejor veamos a un Ecuador en franca mejoría.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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