Tensión en Afganistán

Las caóticas imágenes mostradas por los medios de comunicación en los últimos días respecto a la tormenta de los Talibanes por la toma del poder en Afganistán recuerdan en cierta medida a la retirada de los Estados Unidos de Vietnam del Sur en 1975. Aunque Saigón y Kabul son diferentes en su contexto, la similitud de las evacuaciones radica en la velocidad y sorpresa de la toma del poder por los ejércitos de Vietnam del Norte y los Talibanes respectivamente, probablemente causada por la falta de paciencia estratégica de las autoridades norteamericanas que pudo haber conducido al desastre en ambos casos.

Los acontecimientos en Afganistán se constituyen en un duro golpe para la imagen de los Estados Unidos y sus aliados occidentales, para la geopolítica regional y sus posibles efectos a escala mundial. Sin embargo, el impacto más grave de esta crisis actualmente recae sobre el pueblo afgano, contra los derechos de las mujeres y la brutal historia de represión de los talibanes bajo la interpretación extremista de la ley islámica o sharía. Hay que reconocer que el pueblo afgano en los últimos años con la ocupación internacional cambió muchas prácticas sociales, transformándose en una sociedad más abierta, inclusiva y estable, donde muchas mujeres y niñas han podido libremente estudiar, movilizarse o trabajar.

Aunque el tono del nuevo gobierno resulta conciliador y moderado, los talibanes no son solo un problema para el pueblo afgano, bajo su control Afganistán podría convertirse en la zona cero del terrorismo islamista radical y amenazar la seguridad de muchos estados alrededor del mundo. Se verán en los próximos meses las verdaderas intenciones del nuevo gobierno, así como se esperaría la contundencia de la comunidad internacional para intervenir por la democracia, los derechos humanos y la seguridad de las mujeres y niñas en ese país.

Santiago Pérez Samaniego

Twitter: @santiagojperezs