Dios nos asedia; nos acosa a cada uno hablándonos de mil maneras. Lo que pasa es que vivimos aturdidos de preocupaciones, ensordecidos por la vanidad y el pecado y ¡claro!…
Dios nos asedia; nos acosa a cada uno hablándonos de mil maneras. Lo que pasa es que vivimos aturdidos de preocupaciones, ensordecidos por la vanidad y el pecado y ¡claro!…