Hay una insensatez profundamente arraigada en el discurso social que se suele repetir sin pensar: la de agradecerle al gobernante de turno por las obras, la educación o los servicios…
Hay una insensatez profundamente arraigada en el discurso social que se suele repetir sin pensar: la de agradecerle al gobernante de turno por las obras, la educación o los servicios…