Sufrimiento y esperanza

Durante este lapso de convivencia con la pandemia del Covid 19 a todos nos tocó enfrentarnos con la triada trágica de sufrimiento, culpa y muerte; esto ha ocasionado afección en la salud mental de la población en general (la salud mental es el mayor problema de salud pública que vamos a afrontar en este siglo XXI). Para combatir la triada trágica necesitamos tener esperanza. El psiquiatra y filósofo austriaco Víctor Frankl (1905-1997) es considerado, según Carlos Díaz, el «antropólogo de la diada sufrimiento-esperanza» y qué mejor dejarnos llevar por sus enseñanzas en estos días difíciles. No hay hombre feliz sin hombre sufriente («no hay homo felix sin homo patiens»).  En su libro El hombre doliente dice Frankl que «ninguno de nosotros puede evitar el encuentro con el sufrimiento ineludible, con la culpa inexcusable y con la muerte». La pregunta clave que debemos hacernos es «¿cómo podemos decir sí a la vida a pesar de todo su aspecto trágico?». «La vida, a pesar de todos sus aspectos negativos, puede tener un sentido en todas sus condiciones y circunstancias. Hay que asumir la vida como es, quien no acepte con resolución, incluso con alegría, la dimensión terrible de la vida, nunca disfrutará de los poderes de nuestra existencia, quedará marginado y a la hora de la verdad no estará vivo ni muerto.» Si la vida tiene sentido, también lo tiene el sufrimiento, y a este «hay que plantarle cara» con esperanza. La esperanza es para quien la trabaja con humildad, ya lo dijo Gabriel Marcel «La única esperanza auténtica es aquella que se dirige a lo que no depende de nosotros, aquella cuyo resorte es la humildad, no el orgullo». Si estás inmerso en la triada trágica, recuerda que espero algo de ti, las cosas cambiarán y todo irá mejor. ¡Ánimo!

Jorge Benítez Hurtado

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