A diario escuchamos muchos reclamos de diversos colectivos, líderes de opinión y gente común respecto a los problemas que como sociedad atravesamos, esto es entendible, incluso justificable, estar en desacuerdo con las imperfecciones del sistema debe ser parte del debate nacional.
Cuando hablo del sistema me refiero a la estructura de la sociedad, a la gestión y administración de los recursos de los cuales hoy se dispone, digo hoy por que antes no era así, y es en este punto donde algunos políticos y las nuevas generaciones se confunden, cuando asumen que el nivel de desarrollo que ahora existe siempre estuvo ahí.
Debemos entender que cuando el ser humano dependía de lo que crecía en forma espontánea en la naturaleza vivía miserablemente, a causa de esto, la humanidad desarrolló la agricultura para asegurarse su primera necesidad insatisfecha, la alimentación.
Posteriormente otras necesidades se fueron poniendo en evidencia, como el vestido, la vivienda y luego un sinfín de requerimientos y carestías que para ser cubiertas necesitaron del ingenio, el intelecto y la colaboración de los individuos hasta llegar al grado de desarrollo que hoy disfrutamos, pero que sigue siendo poco si lo comparamos con el nivel de desarrollo del primer mundo.
Si nos ponemos un poco más exquisitos deberíamos preguntarnos por qué nuestros pueblos latinoamericanos están por debajo del nivel de desarrollo de otros pueblos del mundo, si en el año 1600 la América española era más rica que la América inglesa, lo cual nos muestra a todas luces que la pobreza y la riqueza no son cosas programadas.
Como latinoamericanos debemos entender que no hay países pobres por que existan países ricos, así como no hay gente enferma porque existe gente sana, que nadie nos ha robado nada, que somos nosotros los que con nuestras actitudes y nuestras decisiones hemos llevado a nuestros pueblos al subdesarrollo en el que se encuentran y que solo nosotros con un cambio de actitud los sacaremos de ahí.
Fredy Cueva Castillo
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