A todos se nos ha roto el corazón más de una vez en la vida y muchos no sabemos cómo sanarlo adecuadamente, a continuación, les comparto un mensaje de un Padre desde el más allá, para su hijo vivo; está en nosotros tomar lo mejor de la lectura y aplicarlo en beneficio común.
“Sé que me extrañas, que mi ausencia es dura, que desde que me marche tus días no son como antes, sé que te cuesta conciliar el sueño y lo mucho que deseas que vuelva, sé que lloras y me buscas donde yo ya no estoy y aunque te parezca difícil de entender te digo, que era mi siguiente paso lógico, también yo le temía a este proceso, pero sabes de este lado todo es maravilloso y he reemergido a casa, ese lugar de donde venimos todos.
No te pido que lo asimiles así de pronto, todo tiene un proceso corazón mío y aunque no me gusta verte sufrir, poco a poco me encontraras donde si estoy; en esos momentos cuando recuerdas lo felices que fuimos y las innumerables veces que te he visitado en tus sueños, en el cantar dulce de las golondrinas también estoy y en ese día que pedias un consejo y se te dio, allí estuve yo. Aunque sé que no comprenderás no he muerto, solamente mi tarea en la tierra ya había concluido, como concluirá la tuya algún día y lo que quiero que sepas finalmente es que, estoy aquí no me he ido y solo basta que me pienses para que puedas sentirme”.
Talía Guerrero Aguirre
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