Sácame de tu radar que no soy tu cliente

Hace poco me comentó una colega a la que llamaré María, quien bordea los cincuenta años, le encanta viajar, es profesional, está casada, no tuvo hijos por cuestiones ginecológicas. María estaba harta que una antigua compañera, le envíe anuncios de pañales a su WhatsApp.  La ex colega se había quedado sin trabajo y empezó a vender: pañales desechables, compotas, pañitos húmedos y más artilugios de bebé, a través de redes sociales. “Tres a cinco veces por semana enviaba mensajes” -comenta frustrada-. “Decidí bloquearla, porque se lo dije de mil maneras que me saque de su lista” –dice María-.  

Otro colega al que llamaré Pepe, también cuenta que recibe mensajes de un amigo en común al que le redujeron su sueldo, y para completar lo que antes percibía, ha empezado a vender por WhatsApp objetos decorativos para auto, “ni siquiera tengo auto” –dice Pepe-. Pero todos los días recibe tips de cómo mantener un vehículo bien tuneado.

A cuántos de nosotros nos ha pasado que recibimos anuncios de productos o servicios que no tenemos la más mínima intención de adquirirlos, y quien nos envía a veces es cercano y se vuelve embarazoso decirle “lo lamento no tengo interés”.

En esta parte, cabe recomendar a emprendedores primerizos, que realicen una segmentación de sus posibles clientes, por ejemplo, en el caso de la chica que vende productos para bebé, puede clasificar a sus conocidos según: parejas de recién casados sin hijos, parejas con hijos menores de dos años, mujeres con/sin pareja y con niños pequeños. Y antes de continuar enviando mensajes preguntar, si desean que les continúe enviando más información.

Marlon Tandazo Palacio

@MarlonTandazoP