El autoritarismo. La actuación arrogante y abusiva. Deshonrar la palabra. El egocentrismo y narcisismo. El racismo encubierto. Discriminación y exclusión racial, social y económica. La “viveza criolla”. La “sapada” y el engaño. La “ley del menor esfuerzo”. El machismo. La institucionalización de la “comisión”. Tener irresponsablemente hijos y no darles la atención adecuada. Consumo excesivo de alcohol, cigarrillo y drogas. Conducir vehículos de forma impulsiva. Obstrucción del tráfico. Peatones que se cruzan la calle por cualquier lugar. Malos hábitos alimenticios. ¿Quién no se sintió identificado? Estas y una serie de hábitos y costumbres dañinas que inconscientemente como ciudadanos hemos institucionalizado, deben erradicarse de nuestra sociedad.
Muchas veces he escuchado (y me lo he creído) que para ser alguien en la vida, sea lo que “eso” signifique, tenemos que seguir avanzando, sin parar, sin descansar, pues vivimos en una sociedad en donde el parar, darte un respiro y reflexionar, está mal visto. Hemos llegado a idolatrar a personas que viven bajo un estilo de vida de actuar, actuar y actuar. Desde mi punto de vista, el vivir al ritmo de esta tan famosa fast life, puede hacernos perder nuestra esencia, nuestro rumbo y aún peor, olvidarnos de nosotros mismos. Yo he decidido no creer en eso. Pues para mí avanzar no es solo ir para adelante, sino también parar y mirar hacia atrás. Creo firmemente que la evolución está en la reflexión, en el poder tomarnos un tiempo y así evaluar las situaciones y opciones que tenemos a la mano para dar el siguiente paso. La verdadera revolución la encontramos en la evolución.
El acto más revolucionario es ser mejor persona, re-evolucionemos nuestra forma de pensar y actuar. La principal “arma” es el buen ejemplo de los adultos, las autoridades, funcionarios públicos, padres de familia y los ciudadanos que deben influenciar positivamente en los niños, adolescentes e hijos. Aníbal Ponce decía: “Hay algo que jamás perdonan los niños y jóvenes a sus maestros: la contradicción en el pensar y la incorrección en la conducta”.
Andrés Sigcho O
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