Retorno obligatorio

Para los niños y adolescentes, las clases presenciales son imprescindibles por factores de orden cognitivo, social, afectivo y emocional; se constituyen en su modus vivendi en el marco de su desarrollo sicosomático. A nivel universitario, con alumnos que tienen criterio formado y mayor sentido de responsabilidad, las clases en modalidad virtual o a distancia, son una buena alternativa, incluso por asuntos de orden laboral, y son sistemas que se manejan desde hace rato con buenos resultados en algunos centros de educación superior, siendo pionera en el país, la UTPL.

Por eso, como educador, considero de gran importancia que, por fin, luego de varios intentos, unos fallidos, otros positivos, el COE nacional y el Ministerio de Educación, hayan decidido el retorno obligatorio a las clases presenciales en todos los establecimientos educativos del país, desde el lunes 7 de febrero, para los alumnos desde nivel básico elemental hasta bachillerato. En la Sierra y Oriente se inicia el segundo quimestre, mientras que en la Costa falta un mes para la conclusión del año lectivo.

Así, a simple vista, pareciera que, luego de dos sufridos años por la pandemia del covid 19, con el anuncio realizado por las autoridades pertinentes, todo volviera a la normalidad en materia educativa; sin embargo, el asunto no es tan fácil, porque la obligatoriedad es para los establecimientos, no para los estudiantes pues, ellos, dependerán de la voluntad de sus padres: quienes no quieren enviar a sus hijos, tendrán que continuar con las clases virtuales. Aparte, los establecimientos, para recibir a sus alumnos deberán sujetarse a ciertos protocolos de aforo y bioseguridad en favor de los alumnos. Y, el hecho de continuar con alumnos virtuales, para los docentes se duplica su trabajo y, obviamente, incluso, en cuanto a la aprehensión de los conocimientos, se van a establecer diferencias, con mayores beneficios para los estudiantes que asistan de manera presencial…luego, las deficiencias se notarán a nivel universitario.

De todas formas, con sus pro y sus contra, aparentemente, en el campo educativo, con la presencialidad se quiere volver a la normalidad para poco a poco, dejar en el olvido un pasado de dos años que tanto mal nos ha causado.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com