El disenso sobre las tesis, ideologías, proyectos o formas de gobernar, es un instrumento democrático al que accedemos todos los ecuatorianos como acción deliberante de nuestra capacidad para discernir, para opinar con responsabilidad, como lo hacemos en este medio de comunicación que se dedica a la encomiable labor de informar.
Judicializar el pensamiento libérrimo de los medios de comunicación o de sus periodistas para imponer una mordaza a la verdad, es un acto aleve que se comete en contra del pueblo ecuatoriano, y más aún, es una demostración de intolerancia y abuso de poder. Debilitar la labor del periodista a través de leguleyadas que no tienen sustento jurídico para imponer su egolatría y el fetichismo de una persona por encima del interés público.
La democracia debe tener el equilibrio del disenso, de la tolerancia al pensamiento ajeno, se debe judicializar todo aquello que se aparte de este equilibrio democrático, aquello que viole la norma penal correspondiente, no los actos democráticos de informar, instruir y fomentar la cátedra popular.
La política y sus representantes deben gozar de una capacidad mínima de tolerancia, de humildad, de respeto al pensamiento ajeno; ninguna persona que goce de una alta popularidad puede atropellar el derecho de quienes no comparten sus acciones o sus vanidades, eso se llama dictadura de la prepotencia.
Busquemos el raciocinio antes que la imposición del poder, escuchemos la voz popular no la caja de resonancia de vuestra vanidad; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
leninbpaladines@hotmail.com