Cumplidas las metas del plan de vacunación, el presidente Lasso deberá enfrentar otro virus, casi tan letal como el coronavirus. Se llama «desempleo». No existe nada más denigrante para el sur humano, que la sociedad no le permita aplicar sus capacidades en un trabajo productivo, que lo dignifique y le permita mejorar sus condiciones de vida.
Ventajosamente, existe una vacuna efectiva para enfrentar el desempleo. Se llama «círculo virtuoso de la inversión». No es otra cosa que la participación de factores que, con el trabajo, hacen posible la producción, así como la riqueza y la posibilidad de su distribución equitativa, en un marco de libertad y respeto a los derechos humanos.
Luego del despilfarro y corrupción correístas, la inversión pública está seriamente limitada, principalmente por el desequilibrio de las cuentas fiscales. Esto implica que necesitamos atraer la inversión privada, tanto nacional como extranjera. No es una tarea fácil; se requiere seguridad jurídica, estabilidad política y reformas legales de carácter tributario, laboral y social.
La tarea se vuelve mucho más complicada si analizamos la composición de la actual Asamblea Nacional, cuya mayoría será un obstáculo casi infranqueable para aprobar las imprescindibles reformas al ordenamiento jurídico, que permitan los cambios estructurales necesarios para la reactivación y el crecimiento sustentable de la economía ecuatoriana. Ojalá esté equivocado.
Gustavo Ortiz Hidalgo
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