Queremos una Patria donde todos y todas podamos vivir bien y luchar por lo que soñamos para nuestros hijos e hijas, y para su descendencia, sin tener que emigrar a otros países, alejándonos de familiares y amigos. Pero ello no lo lograremos con gestiones minúsculas y titubeos. Necesitamos hacer una verdadera revolución democrática y responsable. Necesitamos construir una democracia radicalmente participativa. Queremos desbloquear el falso dilema entre mercado y Estado, no queremos un mercado descarnado que genera procesos de acumulación de riqueza en pocas manos, pero tampoco queremos un Estado ineficiente, que otorga prebendas y que transfiere recursos muestreos a los grupos de poder. Para pensar en un país diferente tenemos que construir un Ecuador donde se practiquen valores fundamentales como la democracia, la solidaridad, la justicia, la ética y en especial la equidad en todos los ámbitos. Sólo a partir de la vigencia efectiva de dichos valores es posible pensar en una Patria digna y soberana. Soñamos en país en cuyas ciudades sean amigables con la naturaleza, donde el respeto a las personas se la pueda disfrutar. Un país en donde la violencia no sea la noticia cotidiana. Soñamos un país donde sus gobernantes no sean ladrones de cuello blanco. Soñamos con un país libre de mendicidad y de violencia doméstica, pero seguro que estos sueños los podemos lograr si todos desde cada espacio aportamos con un cambio personal y profundo.
Marco A. González N.
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