Atravesando el último cuatrimestre, apurados funcionarios agilizan procesos de contratación pública. Empiezan a moverse las fichas.
Asignado el contrato, lo primero que ocurre es que la institución contratante nombra un administrador del contrato. Quien está exageradamente pendiente de que, a su desafortunada víctima se le entregue el anticipo (depósito en efectivo) para ejecutar el contrato. A continuación, viene la sinvergüenzuda frase de «présteme plata ingeniero». Ese rato al contratista se le acaba el encanto; y, del anticipo recibido, mete mano al bolsillo y pone en manos del inescrupuloso “fiscalizador” la cantidad requerida que además tiene que ser exacta en billete contante y sonante, no depósito para evitar dejar huellas. Pobre del aprendiz contratista que se niegue, ahí mismo empieza su vía crucis en la ejecución del contrato, buscándole a todo un ‘pero’, por parte del entusiasta administrador. Que eventualmente, actúa en contubernio con otros colegas del jerárquico superior.
Estos sabidos funcionarios se rasgan las vestiduras criticando la corrupción, se los identifica porque suelen saturar las redes con mensajes alusivos a la corrupción. Cual fariseos, presumen ir a misa los domingos y buscan los primeros asientos.
Gandhi decía «sé la expresión de tu proposición». ¿Se puede andar por ahí alardeando de ética y al mismo tiempo acudir al viejo truco de présteme ingeniero? Que la Divina Providencia, nos aleje de esas arenas movedizas en lo que resta del año.
ACLARACIÓN también hay funcionarios éticos de eso doy fe. Lastimosamente son la excepción.
Marlon Tandazo Palacio
@MarlonTandazoP