Los actos que se dicen y se recomiendan a terceros, deben ser parte del hacer… y no solamente del decir, esto es: “PRACTICAR con el ejemplo… y no, PREDICAR con el ejemplo”. Bien podría aplicarse a nuestra Asamblea Nacional y decirles: primero, revisen sus actuaciones, ¿están en la capacidad de censurar a otros?; vale recordar lo que dijo Stephen Covey: […] “tus actos siempre hablan más alto y más claro que tus palabras” […] Puesto que los hechos se constituyen en la evidencia de materializar lo que se dice, porque, decir una cosa, para que la cumplan otros ..y hacer otra es auto descalificarse; por ello, asambleístas hay que enseñar haciendo.
El último barullo del juicio político, no es nuevo, ya ejercieron su derecho constitucional de censurar al mandatario -revisen la votación- ¿quiénes cotizaron su voto y se retractaron a última hora? La pregunta es: ¿han cambiado las condiciones que motivaron el derecho para ejercer la muerte cruzada desde el legislativo? ¿El país estaba mejor? La respuesta es obvia: necesitaban revalorizar su voto y no irse con las manos y los bolsillos vacíos.
Hay quienes están dedicados a comprar y vender ética porque están arropados de impunidad. La ética es como aquel cisne blanco que trata de mantenerse limpio en medio del lodazal, para ello, ejerce con sabiduría su instinto de percibir la podredumbre y se levanta en raudo vuelo para evitar enlodar su blanco plumaje. Los políticos, al igual que el cisne, debería hacer lo mismo, primero cobijarse de ética y luego apartarse de la corrupción y la mezquindad politiquera para defender -como corresponde- los intereses del pueblo; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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