La epidemia descrita por Hipócrates (460 a.C a 370 a.C) en 412 a.C es considerada, por varios historiadores, como la primera gripe de la antigüedad. El primer brote de gripe registrado en Europa sucedió en 1510; en América la primera pandemia de gripe, llamada pestilencia catarral, fue documentada en 1552. Desde 1510 y hasta la actualidad, ha habido no menos de 30 gripes de carácter pandémico que afectaron y causaron la muerte de millones de personas. La palabra gripe procede de la palabra suizo-alemán “grupi” que en español significa “acurrucarse”.
La gripe es causada por un virus llamado influenza; este virus se transmite de persona a persona y cada año millones de personas nos contagiamos de gripe; sí, escribo nos contagiamos, porque este año soy uno de los miles de lojanos que estamos padeciendo de gripe. La gripe se transmite cuando alguien tose, estornuda o habla; con menos frecuencia, la gripe puede ser transmitida cuando una persona tiene contacto con una superficie u objeto que tiene el virus y luego se toca la boca, la nariz o los ojos.
Entonces me pregunto (Peripatetismo) ¿por qué hay tantos casos de gripe? Buscando la respuesta a esta pregunta con personas cercanas, la mayoría de las respuestas coincidían en que “… el confinamiento por Covid-19 nos debilitó…”; respuesta con la que no estoy de acuerdo. Si bien es cierto que durante el tiempo de confinamiento estuvimos “encerrados” y sin contacto con otras personas, más cierto es que en todo ese tiempo nos cuidamos. Un proverbio latino dice “La medicina cura, la naturaleza sana”; que nuestra naturaleza humana de protegernos, de cuidarnos, nos lleve a seguir cumpliendo las normas de bioseguridad. Los contagios de gripe no son solo causados por los cambios repentinos del clima de nuestra querida Loja, sino también por nuestro descuido (el mío primero) ¡Cuidémonos!
Richard Serrano Agila
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