El propósito de la manifestación pública es visualizar que parte de la población no está de acuerdo con alguna decisión política, económica o social tomada; la manifestación es una exhibición abierta de la opinión de un grupo de personas. El documento “Protesta y Derechos Humanos, Estándares sobre los derechos involucrados en la protesta social y las obligaciones que deben guiar la respuesta estatal” elaborado por la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el año 2019, informa a la población mundial de los principios, obligaciones y derechos a aplicar en cualquier protesta, marcha o manifestación pública. Generalmente, y de forma casi “cultural” en Latinoamérica, las huelgas o protestas han sido una forma de manifestación; lamentablemente, en las huelgas se producen disturbios, violencia contra miembros del orden y población civil, robos, saqueos, daños contra la propiedad pública y privada, y muchas de las veces, fallecidos.
A fin de continuar con el Peripatetismo, esta semana me pregunto y los invito a preguntarse, ¿cómo podemos manifestarnos sin caer en la huelga? Creo que lo primero es saber, con conocimiento pleno, (a) porqué protesto (con qué no estoy de acuerdo); y, (b) para qué protesto (qué obtendré con mi protesta). Todos los que decidimos manifestar, protestar o participar de una huelga o un paro, sabemos que lo hacemos porque tenemos libertad de hacerlo; eso un derecho. Debemos tener presente también que esta libertad de acción trae también una responsabilidad por las acciones que libremente realizamos; eso es un deber. Debemos protestar y manifestarnos con algo con lo que estamos de acuerdo, pero cuidemos de no ser el sexto mono de la fábula “los plátanos, la escalera y los monos”; cuidemos no entregar una obediencia ciega a lo propuesto por la sociedad en general, cualquiera que esta sea.
Richard Serrano Agila
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