Peligros de las confrontaciones

Una de las desdichas de la actualidad es lo que han sembrado los políticos: dividir las aspiraciones de los ecuatorianos en dos promesas creadas para confrontarnos así mismo.

Uno de los infames efectos perjudiciales de esta realidad, más allá de lesionar la imagen y el honor de una persona honorable, es la agresión que tiende a dañar en lo físico y psicológico a un individuo, lo que, por lo general deriva en enfrentamientos hasta llegar a la violencia, la cual, como todos lo sabemos, puede conseguir o producir daños irreparables.

No dudo que estas conductas son verdaderas evidencias de una realidad que nos está desmoronando y convirtiéndonos en lodo putrefacto de odios, envidias, difamaciones, injurias, aislamientos, marginaciones, falsedades, rivalidades, enemistades, venganzas, resentimientos, perdidas de trabajos y hasta situaciones en los que los valores de las personas entran en disputa con los de otro ser humano.

No crea el lector, que es un asunto fácil de resolver. ¡No! ¡Nada de esto! Sin embargo, emplear la tesis que sostiene el escritor y polímita chileno Alejandro Jodorowsky, pienso que sería una de las alternativas, cuando argumenta, con mucha razón, que lo “único que hay que hacer es sembrar conciencia”. Más adelante agrega: “Las revoluciones se acabaron, hay las reevoluciones, es decir, hay que cambiar la mente; hay que hacer una mutación mental de todos nosotros y pasar revista a todo: la política, la religión, la economía, el amor patriótico…”

Por eso, buscar el cambio de nuestras mentalidades debería ser nuestro norte y nuestra meta.  

Jaime A. Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.es