Es cierto que las autoridades no tienen la culpa de que la naturaleza se muestre tan hostil en nuestra provincia, con severos inviernos que afectan a su vialidad con deslaves, levantamientos de carpetas asfálticas, derrumbes y baches por todas partes; sin embargo, sí es culpa de las autoridades la falta de celeridad para reparar esas vías que, dicho sea de paso, son un real peligro para conductores y pasajeros que diariamente las transitan.
El mes de marzo del 2021, sobre nuestra provincia cayeron verdaderos diluvios que afectaron parte de nuestra frágil vialidad. En lo que se refiere al cantón Loja, por ejemplo, la carretera a Vilcabamba, que era un lujo de vía, quedó rota en varias partes que, incluso, obligó a restringir su uso, se suponía hasta arreglarla. Ha pasado más de un año y otros inviernos, y las condiciones de la carretera no han mejorado en nada. Se mantienen derrumbes, limpiados a medias solo para el paso vehicular, partes de la vía fraccionadas y en Cajanuma una falla geológica que, aparentemente ya fue superada, con correcciones técnicas y un buen asfalto, se destruyó y es ahora un permanente riesgo, sobre todo cuando llueve.
La que lleva a la Costa, en el tramo a Catamayo, asimismo, está en varios tramos, en estado deplorable, sin que, al menos, se haya intentado algún tipo de reconstrucción, situación que se agrava por la presencia de fallas geológicas, con hundimientos sobre los cuales, los conductores debemos hacer proezas para no sufrir algún percance.
Qué pena que desde el gobierno, a través de sus diferentes organismos provinciales se haga tan poco por la vialidad lojana, siendo nuestra provincia la más olvidada del país, mientras otras (y no es que seamos envidiosos), disfrutan de verdaderas redes viales de cuatro y más carriles, principalmente las que van al norte y a la Costa. El sueño de tener la carretera a Catamayo de cuatro carriles, sigue en espera. Cada Ministro de Transporte viene, ofrece, supuestamente se hacen los estudios y ahí queda. Nuestras autoridades y asambleístas deben exigir, no cómo un favor sino como un derecho, la realización de esta obra.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com