¿Obsolescencia programada en humanos?

Desde finales del siglo pasado se habla de la Obsolescencia Programada en artefactos de todo tipo, desde un bombillo eléctrico que bien podía durar cien años hasta el más moderno de los I Pad’s.

Hace no mucho tiempo en el metro de Nueva York, conmemoraron los cien años de vida de un bombillo eléctrico, fabricado evidentemente en otro tiempo y no con el principio voraz del consumismo que nos mantiene comprando una y otra vez porque hoy en día las cosas son desechables.

Lo trágico de todo esto es que esa misma obsolescencia programada en aparatos, ahora también y como parte de una política macabra, se la está utilizando en los seres humanos.

Los representantes de las grandes élites, aquellas que no vemos su rostro como el Club Bildeberg y otros, que no representan ni el 1 por ciento de la humanidad, deciden por los más de 8.000 millones de seres humanos.

Después de la pandemia, se hizo más evidente la muerte temprana en todo tipo de personas. Jóvenes que caen desplomados en los estadios después de una tarde deportiva, gente medianamente adulta invadidos por el cáncer, los infartos a todas horas del día en todas las edades, incluidos los niños. La diabetes avanza en los adolescentes, etc, etc.

Esta es una eutanasia forzada que se está aplicando sin distinciones. Quienes llevan la batuta del planeta consideran que los viejos son una carga para la sociedad, ya no producen, consumen medicinas y pensiones; entonces hay que eliminarlos.

El promedio de la humanidad a principios del siglo XX era de 31 años frente a los casi 70 en la actualidad. Estos años demás, los amos del planeta consideran que deben ser suprimidos, para que la riqueza fluya de mejor manera cada vez a menos manos.

La misma medicina hipocrática que tanto luchó por el bienestar del ser humano, hoy encerrada en siniestros laboratorios, lucha por acortar la vida de las personas utilizando todas las formas posibles.

En buenas manos estamos.

Hever Sánchez M.

@Hever_Sanchez_M

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