Según Jorge Luis Borges “de los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda el libro…”
‘Crónicas de un Estado fallido’, libro recientemente publicado, de la autoría del Oswaldo Burneo Castillo, es, sin lugar a dudas, una impronta realista que, sin ambages y sin arredrarse, desnuda la triste realidad de nuestro país que, víctima de una clase política mediocre, ha fallado en garantizar el acceso básico a su población, cuyas causas principales son la corrupción política e ineficacia judicial; los altos niveles de criminalidad e inseguridad ciudadana; la falta de claridad en el manejo tributario; la pobreza extrema; el desempleo, el centralismo; los intereses poderosos personales y de grupo de ciertos políticos; y, sobre todo y ante todo, la crisis profunda de la educación ecuatoriana.
Pero el fenómeno literario más llamativo de la obra es, sin equivocarme, la propuesta de un plan, como nunca se lo ha hecho, para ayudarnos a salir de esta dura catástrofe emocional, económica y social que vive nuestra nación. Es más: nos señala el camino para lograr un Estado más inclusivo y participativo que garantice el respeto a los derechos humanos, sin prebendas y privilegios.
“Crónica de un estado fallido es, si no la mejor, la más representativa de Burneo. Su estilo, principalmente crítico y de denuncia, evoluciona con posterioridad hacia las formas más directas y valientes de la protesta, sin perder, no obstante, el sello lojano, típicamente conocido como el castellano más puro de Ecuador.
Desde lo más profundo de mi corazón, parafraseando a Gabriel García Márquez, pido a Dios me “obsequie un trozo más de vida” y de esta manera poder degustar la belleza de metáforas y figuras poéticas del libro de poesía que conozco está preparando mi querido amigo Oswaldo, un gran razonador que lucha por un Ecuador distinto.
Jaime A. Guzmán R.
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