Los maestros del país, régimen Sierra y Oriente, retornaron a las aulas el 11 de agosto, luego de haber disfrutado del mes de vacaciones que la ley lo dispone; los establecimientos particulares tienen su propia normativa; sin embargo, en ambos casos, desde el 15 de agosto, deben arrancar las matrículas de tal forma que, el lunes 2 de septiembre, inicie el año lectivo 2026-2027. Conforme a lo establecido, se trabajará por trimestres.
Los docentes, en el lapso que resta para comenzar las clases, preparan sus planes y programas para entrar listos a compartir sus conocimientos con los niños y adolescentes que serán sus alumnos; además, en cada plantel, siguen cursos de perfeccionamiento docente para marchar a la vanguardia de las últimas propuestas educativas.
Estamos conscientes que la educación es la base fundamental para la superación y desarrollo de las naciones; entonces, vale preguntarnos, qué clase de educación necesita la niñez y juventud ecuatorianas, para superar la grave crisis de valores que vive nuestro país, cuando vemos que niños y adolescentes, sobre todo de estratos de humilde condición, tempranamente, se involucran con el crimen organizado y con GDOs, porque les ofrecen mejores formas de vida de la que podrían darles sus progenitores y que muy poco subvenciona el Estado como tal, sobre todo en la cobertura de sus necesidades apremiantes.
Posiblemente, en lo que a conocimientos se refiere, los planteles educativos, con sus maestros, la mayoría con cuarto nivel de formación académica, presentan ofertas que superan la parte cognitiva que deviene del Ministerio de Educación, sobre todo en instituciones particulares, con aplicación de didácticas que hacen que la aprehensión de conocimientos sea un juego; entonces, ¿en dónde se está fallando? Tal vez en la pedagogía porque, quizá solo estamos instruyendo a los estudiantes y no les estamos formando para que sean ciudadanos honestos, respetuosos, responsables, que avizoren su futuro sobre la base de un trabajo honrado y no rompiendo normas de ética vivencial para caer en la corrupción que todo lo consume y destruye.
Estamos próximos a iniciar el nuevo año escolar: esperamos que autoridades, docentes, estudiantes y padres de familia de cada plantel, en consenso, trabajen para que los alumnos reciban la educación que salve a la patria.
Darío Granda Astudillo
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