No sé si serán los años, que me siento enternecida ante un bello atardecer y le encuentro más gusto a saborear un sorbo de café o una buena compañía, tal vez serán los daños; no sé qué será o como decían antes, será lo que será y quizá solo tengo ganas de ver la vida bella, sin peros y en mi andar por las novedades me topé, con algunos robadores de energía y se me ocurrió ponerlos en evidencia para ustedes a ver qué pasa.
El no cumplir promesas pendientes, estando en el derecho de ofrecer alternativas.
El no pagar cuentas a tiempo o no cobrar a quien nos debe
El no delegar las tareas que nos gustan cumplir, para optimizar nuestro tiempo.
El no darnos permiso para descansar o para actuar, si estamos en el momento y con la oportunidad.
El no deshacernos de cosas del pasado, que ya no necesitamos; es el que más energía nos roba.
El resistirnos y pelear contra una situación, que no podemos cambiar.
El evitar a personas toxicas, en lugar de enfrentarlas para resolverlo.
El no dar prioridad a nuestra salud, olvidando que nuestro cuerpo como cualquier máquina, necesita un buen mantenimiento para trabajar mejor.
Estos, entre algunos otros tantos ladrones, que buscan muchas veces de forma muy sutil, despojarnos de nuestra energía, la que nos permite vivir bien, siendo nosotros mismos los que los dejamos en la impunidad y con libre albedrío para cometer tal fechoría.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com