No hay otoño sin primavera

La calidez del otoño del día templado y en la noche frío. En primavera, la temperatura se calienta en el aire, se humedece más que el invierno, brotan nuevas hojas en los árboles y las flores se abren.

En la bella ciudad de Loja, la castellana, hemos pasado del otoño a la primavera. Nuestros recursos naturales hídricos no han sido cuidados. Primero por los ciudadanos que no respetan el ambiente: es fácil botar y/o arrojar basura en una vía pública, sea una vía de la provincia, de un cantón, parroquia o un parque.

Las instituciones del Estado, como los gobiernos autónomos descentralizados, deben exigir al ciudadano, sea por medio de una ordenanza, a cumplir con el medio ambiente ya que no hay otoño si no hay primavera.

Educar a la comunidad es una tarea muy difícil ya que esta cree tener la razón ante una madre tierra desgastada por la indolencia de una autoridad que no le importa talar un árbol, no controlar la minería ilegal, dar permisos de construcción a edificios, urbanizaciones, construcción de vías públicas, de hidroeléctricas, entre otros, no controlados por el órgano competente, dentro del ámbito nacional y local.

Es una tarea del ciudadano, de la autoridad, de las unidades educativas, es hora de poner fin a tanto uso y abuso de nuestra madre tierra, solo así tendremos un otoño con primavera.

Rodrigo Iván Cordero Espinosa

ivancotd@yahoo.es

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