Nayeli Fernanda Toledo: ‘Me llena de orgullo ser la primera mujer ingeniera automotriz de la UNL’

Nayeli Fernanda Toledo Erazo dice que, al considerar una profesión exclusiva para el género masculino, escuchó puntos de vista que venían tanto de hombres como de mujeres, pero no la amilanaron.

Lo más duro no fueron las materias ni las prácticas, sino tener que escuchar cómo algunas personas se expresaban de mí, solo por ser mujer. Y eso venía tanto de hombres como de mujeres.  

La profesional tiene proyectado abrir su propio taller y cursar una maestría.
La profesional tiene proyectado abrir su propio taller y cursar una maestría.

La lojana Nayeli Fernanda Toledo Erazo, a sus 23 años de edad, se convierte en la primera mujer graduada en la carrera de Ingeniería Automotriz, de la Universidad Nacional de Loja (UNL). Habla de su esfuerzo incansable, su constancia admirable y su profunda vocación, que la llevaron a abrirse paso con determinación en un ámbito históricamente liderado por hombres.  

La historia de Nayeli trasciende lo académico: es un testimonio vivo de inspiración para niñas y jóvenes que sueñan con estudiar una ingeniería, demostrándoles que los sueños sí se cumplen cuando se camina con valentía y perseverancia.

Nacida el 30 de abril de 2002, en el barrio Sacapo, de la parroquia San Pedro de Vilcabamba, del cantón y provincia de Loja, Nayeli representa un faro de esperanza y empoderamiento.

¿Por qué estudiar ingeniería automotriz?

Mi interés empezó desde niña. Una vez cuando tenía tres años, mi madre me llevó a una fiesta y tomé el carrito de un local, como si fuera mío. Siempre abordaba los vehículos para jugar y simular que los conducía. Me llamó la atención cómo funcionaban y, poco a poco, fui sintiendo que eso era lo mío.  

Cuando concluí el colegio, sentí temor porque siempre se dice que la ingeniería automotriz es una carrera de hombres, pero, al final, me motivé y postulé para la carrera.

¿Cuál fue la reacción de sus padres?

Cuando le conté a mi mamá se sorprendió porque, al parecer, quería que estudiara otra carrera e incluso me sugirió que intentara otras opciones, pero mi decisión estaba ya tomada.

¿Alguna vez dudó que podría lograrlo?

No solo dudé una vez, sino muchas, algunas materias eran muy complicadas y el cansancio también afectaba. Hubo personas que me hicieron sentir que no valía para esto, pero poco a poco aprendí a confiar más en mí misma, aunque el miedo y los nervios siempre estuvieron presentes.

¿Se sintió en desventaja al estar en una carrera tradicionalmente masculina?

Sí, pero, al mismo, tiempo, mis compañeros siempre decían que yo sabía más que ellos. Cuando preguntaban quién tenía más práctica, me mencionaban junto con algunos compañeros. Eso me dio mucha confianza y me motivó a seguir adelante.

¿Qué queda en usted de los estudios universitarios?

Las prácticas, la reparación de motores, las clases con profesores increíbles, los proyectos finales y las exposiciones, sobre todo cuando me ponía mi camisa tradicional para exponer. Uno de los momentos más especiales fue mi defensa y el grado, porque fue el cierre de todo ese esfuerzo.

¿Qué materia fue su favorita?

Motores de encendido provocado y Motores de encendido por compresión, que ratificaron mi pasión por los motores y la parte práctica. Gracias a ellas confirmé que eso era lo mío.

¿Laboró mientras estudiaba?

Durante el ciclo no trabajaba, pero sí en las vacaciones y lo hacía en un taller mecánico, donde aproveché para ganar experiencia.

¿Alguna vez pensó en rendirse?

Sí, en varias ocasiones, pero, al mismo tiempo, pensé que era capaz y mis amigos me impulsaron a continuar, también pensé en el sacrificio que hacía mi madre para, en la forma que le era posible, costearme los estudios, sobre todo, saber que esto me gustaba y no podía dejarlo así.

¿Cuál fue el momento más duro de su carrera?

Lo más duro no fueron las materias ni las prácticas, sino tener que escuchar cómo algunas personas se expresaban de mí, solo por ser mujer. Y eso venía tanto de hombres como de mujeres.  

¿Qué significa ser la primera mujer ingeniera automotriz de la UNL?

Me llena de orgullo. No ha sido un camino fácil, pero con esfuerzo y constancia lo logré. Significa abrir una puerta y demostrar que sí se puede, que las mujeres también tenemos un lugar en esta carrera.  

¿A quién dedica este logro?

A Dios, a mi madre, a mi abuelita, a mi tía Norita que está en el cielo y que es el motor de mi vida y a mi persona favorita, a quien amo mucho. Gracias a todos por su apoyo, amor y por ser mi fuerza para seguir adelante.

¿Qué espera de las niñas y jóvenes?

Que nunca se rindan ya que todo esfuerzo hecho con el corazón siempre tiene su recompensa, aunque a veces parezca difícil o que nadie note aquello.

¿Cuáles son sus metas profesionales ahora?

Por el momento, trabajar para ganar experiencia y seguir aprendiendo, en lo posible cursar una maestría para crecer profesionalmente.

¿Piensa montar su propio taller?

Me gustaría primero trabajar en un taller para ganar más experiencia, especialmente en motores y luego, si se da la oportunidad, abrir mi propio espacio enfocado en ese tema. También obtener la licencia profesional tipo C y tipo G.

¿Qué frase la ha guiado en este camino?

 “Antes de decir que no puedes hacer algo, inténtalo”, de Sakichi Toyoda, que me recuerda que lo más importante es intentarlo, incluso cuando parece difícil.

  • VOZ

En mi camino por la universidad hubo varias personas que fueron clave para mí: mis compañeros, mis amigos, algunos docentes, mi familia, y mi pareja”,

Nayeli Fernanda Toledo Erazo, ingeniera automotriz

  • CLAVE

Su interés por la ingeniería automotriz empezó desde niña. Siempre simuló que conducía un vehículo.

  • PARA SABER

Entrevista realizada por la Asociación de Estudiantes de la Carrera de Ingeniería Automotriz, de la Facultad de la Energía, las Industrias y los Recursos Naturales no Renovables, de la UNL.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *