La realidad de nuestro país nos obliga a vivir y enfrentar una narcodemocracia y una narcojusticia. Ignacio Cocidó sostiene que: […]“Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Panamá solo pueden ser definidas como democracias imperfectas. La democracia se ha degradado aún en mayor medida en Guatemala, El Salvador, Honduras, Bolivia, Paraguay, México y Ecuador, hasta el punto de que difícilmente pueden ser definidos ya como regímenes democráticos.”[…] En lo que se refiere a nuestro país, su deducción es certera, pues basta analizar los casos Metástasis y Purga, para concluir con claridad meridiana que vivimos una narcodemocracia y una narcojusticia. En la lectura de dichas sentencias, no son, protagonistas, los delincuentes comunes; ahí está involucrada la más alta magistratura de la justicia ecuatoriana y la más influyente representación de los partidos políticos nacionales que, en el pasado, eran los detentores del poder político y económico del Ecuador. Dice Katyya González: […] “El enemigo es la narcopolítica y no conoce de derecha, ni de izquierda. Seamos más inteligentes que ellos.” […] Quizá llegó momento de refundar nuestro país desde ahí, pensando en combinar democracia y constitución; por tanto, volvemos a punto de partida: necesitamos una nueva constitución …para refundar nuestra democracia.
En nuestro país, el crimen organizado ha descubierto que es posible utilizar los medios de la propia democracia para satisfacer sus intereses y en última instancia para poner el Estado al servicio de sus fines criminales. Se trata, por un lado, de influir en las elecciones mediante la compra de votos y, por otro, de someter las instituciones, especialmente policial y justicia, mediante la corrupción y la intimidación; esto nos lleva a la involución de la democracia. Con propiedad dice Ambrose Gwinet Bierce: […] “El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros.” […] Hace algunos años elegían los candidatos los dueños de los partidos políticos… hoy los carteles del narcotráfico. Es evidente en nuestro país el control del crimen organizado sobre algunas funciones del Estado; esto tiene implicaciones supranacionales que debemos valorar, incluyendo las posibles alianzas con potencias totalitarias en su fan de retornar al poder para quedarse los 500 años que nos prometieron; para que esto no se materialice les deseamos: …buen viento …y buna mar.
Lenin Paladines Salvador
leninb14paladines@gmail.com