Hablar de sostenibilidad en pleno año 2021 ya es parte de nuestras vidas. La academia, las empresas, ONG y el sector público tienen incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible en sus planes y agendas.
Sin embargo, ir más allá del papel es justamente el reto y para que esto dé resultado, es muy necesario tener claridad en sus implicaciones y, además educarnos todos para saber nuestros derechos, pero también nuestras obligaciones.
En la actualidad el cambio climático ha llegado a escalas de impacto terribles, teniendo ya un valor anual de emisiones de CO2 a la atmosfera de aproximadamente 51 000 millones de toneladas, lo que de manera cierta está generando graves daños al quehacer mundial y al ser humano en general.
Pero, ¿Qué hacer? Es justamente esta inquietud la que nos lleva a delimitar ciertos campos de acción que son prioritarios. Es allí donde el manejo de la energía y su uso, se vuelven determinantes. No hay mucho tiempo para cambiar de estilo de vida.
La sociedad debe pensar en cambiar su movilidad, por ejemplo, disminuyendo el uso de energía fósil (vehículos) y proponiendo alternativas, como la bicicleta y la caminata. Necesitamos ciudades para la gente y no para las máquinas.
En nuestra ciudad el pasado domingo 29 de agosto, se generó una actividad ciudadana que propone justamente ir hacia el cambio de movilidad, colectivos de ciclistas y algunas instituciones la lideraron, pero más allá, traza el camino al cambio en nuestra localidad, y sobre todo conducido por la ciudadanía. Que gusto ver que ese cambio es posible y sobre todo propuesto desde el sur del país. Cambiemos primero nuestro modo de vida, para así luego exigir que otros colaboren para hacer la diferencia.
Leonardo Izquierdo Montoya
leonaro.izquierdo.m@gmail.com