La inseguridad se ha incrementado en nuestras ciudades, esto se debe a múltiples causas, entre ellas a saber: en lo personal crece el número de personas con enfermedades mentales, entre ellas el trastorno de ansiedad, angustia y estrés; estos trastornos llevan a la persona a situaciones límite inevitables como la presencia de la tríada trágica: sufrimiento, culpa y muerte. En lo comunitario, en cambio, está la falta de trabajo, desigualdad, educación de mala calidad, anomia y dispraxis institucional. La conjugación de las “enfermedades” personales y comunitarias crean lo que el psicólogo Philip Zimbardo llamó “efecto lucifer”. ¿Cuáles son las situaciones que hacen que una persona buena se trasforme en un ser perverso? Según Zimbardo son: 1. Posición de poder, conformidad y obediencia (idiota útil). 2. La desindividuación o disolución de la responsabilidad en un grupo u persona-maza. 3. La deshumanización de la persona al utilizar números en lugar de nombres, exigir uniformes. 4. Maldad por inacción o “hacer de la vista gorda” cuando están agrediendo a otros. 5. Banalización de la maldad o hacer bromas del dolor que padecen las víctimas. A esta dura realidad psicosociopática personal y comunitaria hay que afrontarla con alegría, porque demasiadas lágrimas nos impedirán ver el sol; hay que crear mingas barriales para ayudar a cuidar a los vecinos y de esta forma cuidar de nosotros mismos. La etimología de la palabra idiota significa aquel que solo se ocupa de lo suyo; los idiotas morales (indolentes) y los criminales morales (tipo Hitler), que son las dos caras de la misma moneda, abundan cada vez más en nuestras familias y barrios. Dejemos de pensar y actuar de forma egoísta ocupándonos solo de lo mío (hasta tal punto de existir una unanimidad en torno a la plausibilidad del comercio con lo idiota). ¡A fomentar la minga de seguridad personalista y comunitaria en nuestras familias y barrios para combatir el crimen! Utilicemos la ley de los vasos comunicantes y salgamos de dos en dos a cuidar de todos los vecinos, buena terapia para sanar las “enfermedades” cuidando y acompañando a los demás. No es difícil.
Jorge Benítez Hurtado
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