Es sorprendente observar lo que acontece en la política ecuatoriana, la contumelia, el cinismo y la burla, son el pan del día a día, esto no es nuevo, los insultos, los puñetazos y la estupidez, fueron y son el sinónimo del primitivismo imperante en nuestra sociedad.
Solo, y para no olvidar, algunas alegorías de nuestra muy ilustrada clase política: “ven para mearte insecto hdp, mari…..”, “yo no me ahuevo”, “anímate y sé varón”, “me acosté con tu mujer, que tiene cara de hombre”, “que lo pobres coman pan y los ricos coman mierda”, “gordita horrorosa”, “si roban, por lo menos roben bien” y muchas, muchísimas más, la lista es interminable, sin duda, en nuestro país ha primado y prima “la ley de la jungla y de la estupidez”, donde el más macho o el más bocón descerebrado, pueden agredir o insultar y para la mayoría está bien.
Pareciera comprensible, ya que muchos ecuatorianos sufren de lagunas mentales y en otros casos carecen de memoria, y recuerdos, como acoplándose a su visión limitada del mundo. Hasta ahora no se sabe, si se debe a la pésima educación que reciben o la gansada que los mueve, es decir, viven por vivir, sin premeditar un solo minuto, su futuro y el de su país.
El problema no es la cúpula política nacional, esto es local, institucional, sindical y hasta empresarial. Estos artífices de las grandes trasformaciones sociales, son unos truchiñuelos del liderazgo, a donde van ellos, va la chusma, ignorantona y ciega, torpe a las migajas de la mesa, como recordándonos la era medieval, en la que muchos se han quedado.
Sin duda, Hermes con su astucia y perspicacia se apoderado de gran parte de nuestros doctos regentes y Coalemo hizo lo suyo con la mayoría del pueblo.
Pablo Ortiz Muñoz
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