Necesitamos cultura religiosa

Nuestra educación está descubriendo un enorme fallo: la falta de cultura religiosa.

Por eso la oposición sectaria a las clases de religión, comprueba los errados principios que aplican a la educación manipulada por ideologías ateas y materialistas.

Una formación sin cultura religiosa no sólo hace a los jóvenes, ignorantes de los símbolos de la historia, sino que esteriliza su alma; les corta las alas para lo espiritual. Privar a los muchachos (as) de esa dimensión del hombre interior y trascendente, es introducirlos para siempre en la jaula de lo material y limitado. 

Hoy en día estamos palpando la ausencia de esos valores del espíritu y el auge de contravalores, como la idolatría del dinero, del sexo, del poder, del abuso.

Está comprobado que para la recta conducta del hombre no bastan las leyes, y menos las represiones direccionadas. La conducta debe ser guiada desde dentro, por los valores de una conciencia iluminada por categorías ancladas en lo espiritual, lo divino, lo puro y transcendente. Sin eso la voluntad, sobre todo del joven, queda atrapada por los poderes del mundo inferior, instintivo, interesado o violento. ¿No podríamos descubrir en ese grave desenfoque educacional, la raíz de la crisis, la rebeldía, la desorientación y pesimismo de nuestra juventud?

Las escuelas estatales no han de dañar el desarrollo integral del estudiante, inculcándole solo lo material. Y las escuelas privadas y confesionales habrán de despertar todo el potencial espiritual, que vuelve a los jóvenes, capaces de una existencia orientada a lo alto, puro, noble de la vida.

Necesitamos que las nuevas generaciones sean mejores y diferentes de las nuestras. Entonces, aprendamos del error, y recuperemos una formación que no destruya los valores espirituales y religiosos.

Edgar Ojeda Noriega

 eaguasysuelos1@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *