En los primeros días de este año, en este mismo espacio, sin escatimar ningún recurso lingüístico ni literario, expuse y ponderé los beneficios que ofrecen, a los jubilados, los Centros de Apoyo al Adulto Mayor (CAAM) que mantiene el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social en todas las ciudades del país. Allí se aprende, recuerda y refuerza de todo, con una variada gama de actividades, desde artesanales hasta artísticas, que fortalecen y revitalizan a quienes nos hemos acogido a los beneficios de la jubilación.
Los jubilados, antes de serlo, fuimos personas muy activas, profesionales a carta cabal, desempeñamos cargos y funciones de connotación en la rama de nuestra preferencia, “fuimos una mina de oro no renovable” que con el tiempo se agotó y hoy, ya no trasciende la importancia de la actividad realizada porque ya es historia, que la patria y la sociedad sabrán valorarla y sobre todo reconocerla, y no virar la página y dejarla en el olvido.
Y, los beneficios a los que hago referencia, devienen de los años de servicio activo y el número de aportes que establece la ley; por eso se recibe la compensación por jubilación, cesantía, pensión mensual, prestaciones, sin olvidar el derecho a la salud… y la mortuoria.
Obviamente, lo de los CAAM, es un derecho complementario y que debe ser manejado con la mayor responsabilidad, para que quienes asisten a los talleres sientan el beneplácito del buen trato y eficiencia, para que no haya molestias como sucede en Loja, CAAM norte que, desde junio, dejaron el local de la Cuxibamba, al que lo están refaccionando para que ofrezca mejor servicio. Los talleristas estamos, indistintamente, en varios sitios, con las molestias que esto ocasiona. El Delegado del IESS Loja y Directora del CAAM han ofrecido celeridad, mientras la paciencia y comprensión, se agotan por la otra parte.
Por qué, en uno de los tantos bienes inmuebles, de los que dispone el IESS Loja, al norte de la ciudad, calles Riobamba y 8 de Diciembre, no se construye un local funcional para que asistan todos los jubilados en sus diferentes talleres y no se deba pagar miles de dólares en arriendo de locales? Solo es una sugerencia que, de hacerla realidad, todos saldríamos beneficiados.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com