El falso discurso

Nacimos pobres y nos obligan a elegir qué clase de pobres queremos ser.

Eso es la democracia para los grandes partidos, para los monopolios, para las hegemonías, para las potencias mundiales. Si algo queda claro de la última asamblea general de la ONU, es que la periferia hoy está más al borde del mundo y el centro cada vez son menos.

El barómetro mundial, hoy mide la política en fusión del grado de belicosidad de las potencias, con un constante empuje hacia la guerra total, hacen fluctuar la economía a favor de petroleros, de la industria armamentista, y las grandes empresas de alimentos.

En esa realidad hoy el turno es de Brasil, la potencia en desarrollo y la cual no quieren integrar al centro del sistema mundo. La economía más estable de la región, que se convertir en polo de desarrollo, dignidad e ideología, y también en un enclave incómodo para la hegemonía mundial.

El mensaje es claro, tienes recursos, tienes economía, tienes gente, tienes democracia, pero si no te alineas te falta libertad y vamos por ti.

Entonces te despojan de servicios básicos, recursos naturales, derechos y libertades, y ponen gobiernos de derecha cipayos, que financian y avalan esta barbarie.

Casualmente estos gobiernos son de derecha: Latinoamérica y África, donde reiterando la casualidad, también están las reservas minerales, de tierras raras y agua dulce más grandes del mundo.

Y entonces la pregunta regresa: ¿Si poseemos todo ese recurso por qué somos tan pobres?

Porque en el modelo de desarrollo social capitalista, la premisa es simple: Los poderosos explotan a los menos desarrollados.

 Esa es la economía global. Democracia, libertad, lucha contra el narcotráfico, falacia total, solo es el edulcorante para intervenirte

Quieren quitarte el río, y también a la playa, quieren las tierras raras y que la gente se vaya.

¡Analiza!

Jorge Ochoa Astudillo

jorge8astudillo@gmail.com

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