Marginación, el correlato del racismo

El racismo según muchos pensadores es un comportamiento aprendido que se vincula a la diferencia etnosemánti¬ca y cultural entre «nosotros» y un «ellos» de carácter grupal. El racismo podría considerarse como una ideología basada en emociones y sentimientos que no solamente atribuye actitudes ante la diferencia al otro, sino que le considera inferior, legitimando su segregación. Muchas veces esa diferencia o supuesta inferioridad puede estar relacionada con factores de carácter cultural, biológico o social, una mezcla de mitos, creencias, símbolos, comportamientos, actitudes y acciones que se retroalimentan cotidianamente en cada ser humano, resumiéndose en la discriminación del diferente.

En este sentido, la concepción que adopta la segregación de la minoría puede llevar al aislamiento de estos grupos de la mayoría, creando una minoría marginada, entendiendo a la marginación como el correlato necesario del racismo.  Por otro lado, hay que tomar en consideración que la raza es una categoría biológica mientras que el racismo es una forma de opresión basada en la creencia de que algunas razas son superiores que otras. La discriminación étnico-racial probablemente podría manifestarse con mayor intensidad en comunidades étnicas originarias por factores relacionados con la inequidad social, pobreza o exclusión provocando simbólica, directa, cultural o estructuralmente su marginación. Este fenómeno podría darse por patrones y simbolismos fenotípicos estigmatizados o categorías culturales que influyen negativamente en su cohesión con otros actores que componen el sistema social.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial de 1963 la considera como un atentado contra la dignidad humana y una negación de los derechos humanos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, un obstáculo para las relaciones amistosas y pacíficas entre las naciones y un hecho susceptible de perturbar la paz, convivencia y seguridad entre los pueblos.

Santiago Pérez Samaniego

Twitter: @santiagojperezs