Les ha pasado que, cuando una persona “B” les cuenta algo malo que les hizo una persona “C” lo relata en el mismo tono como si le estuviera reclamando a “C”.
Les ha pasado que, cuando llegan puntuales a una reunión de grupo, quien la encabeza comienza a dar el reproche de la impuntualidad ya que solo han llegado unos pocos; pero, solo la escuchan los que llegaron puntuales ya que los impuntuales aún no llegan.
Les ha pasado que, alguna empresa actúa de mala manera con sus cobros, y ustedes van y se desquitan con un empleado, que solo está haciendo su trabajo y tal vez ni es el encargado de resolver el problema presentado.
Les ha pasado que, alguien les hace enojar, y luego la persona que causó su enojo, está aun más molesta, aunque no tenga motivos. Les ha pasado que, un vehículo se pasa un semáforo en rojo, les ha chocado o casi lo ha hecho, y el infractor está mucho más molesto que el agredido.
Les ha pasado que, piden a alguien que use mascarilla cuando está en público, y su reacción es de molestia.
Pues si, como sociedad no sabemos manejar la ira. Todos tenemos derecho a enojarnos cuando algo no nos hace bien, lo que no tenemos derecho, es a desquitarnos con los demás por lo que nos pasa. También tenemos derecho a reclamar y confrontar lo que está mal o nos hace daño; pero, tiene que hacerse a la persona correcta. Si bien una muestra de empatía es preocuparnos por quien está enojado, tampoco debemos ni dar, ni tolerar malos tratos.
Santiago Ochoa Moreno
santiago_ochoa_2008@hotmail.com